martes, 22 de septiembre de 2009

¡Mi hijo se orina en la cama!

¿Alguna vez se ha orinado usted en la cama?. ¿Acaso continúa ocurriéndole semejante tragedia? Pues yo confieso que me orinaba hasta la edad en que le llaman a uno “manganzón”. Por ello sé de la humillación y de la vergüenza que se siente. Un amigo periodista me pidió que escribiera algo sobre este tema para su revista. El pretexto me cayó como anillo al dedo para hablar un poco en este sitio sobre algo que particularmente me afectó.
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La incapacidad de una persona para controlar la salida de orina, durante el día o la noche, en la cama o en la ropa, varios días a la semana, se denomina enuresis, palabra derivada del griego enourein (‘hacer agua’).

Hasta los 5 años de edad, la incontinencia urinaria es un proceso normal, fisiológico, causado por la inmadurez física y psicológica del niño. Si el defecto sobrepasa esta edad lo denominamos enuresis primaria (más frecuente). En cambio, si tras un periodo ‘seco’ de por lo menos 6 meses reaparecen las emisiones involuntarias, la llamamos enuresis secundaria. La enuresis también puede ser diurna (más común) o nocturna.

La enuresis probablemente tiene una causa genética (autosómica dominante). En la mitad de los casos se comprueban antecedentes familiares. Cuando ambos padres han padecido el defecto, un 77% de los hijos la padecerán.

La causa es desconocida en la mayor parte de los casos (idiopática), sobre todo en la forma primaria; se argumentan dificultades en los mecanismos de respuesta neurológica a una vejiga llena. En este tipo de enuresis los problemas psicológicos son rara vez la causa y casi siempre consecuencia del defecto. Sin embargo, en la forma secundaria, los problemas psicológicos son una posible causa.

El impacto emocional de la enuresis en el niño y en su familia puede ser considerable. Estos pacientes son frecuentemente castigados y sufren mayor abuso físico y emocional. Son frecuentes los sentimientos de vergüenza y ansiedad; depresión y baja autoestima; efectos negativos en la auto percepción, relaciones interpersonales, calidad de vida y rendimiento escolar.

Siempre hay que investigar problemas orgánicos como causa, como son la diabetes, infecciones urinarias, estreñimiento, falcemia, hipotiroidismo, entre otras.

La principal justificación para iniciar tratamiento para el niño que se orina es la minimización de la ansiedad del paciente y la frustración de los padres, lo cual se logra mediante el apoyo psicológico al niño y sus padres. Actualmente se utilizan varias estrategias para aminorar o eliminar el problema, como son los programas de modificación de la conducta, los sistemas de alarmas y los medicamentos. Sin embargo, no existe hasta la fecha ningún tratamiento que garantice la solución de la enuresis.

Tanto el niño como sus padres deben ser informados de que el trastorno desaparecerá al crecer el niño con o sin tratamiento. Claro, un diminuto porcentaje de personas continua padeciendo el problema aun en la adultez.
¿Es usted uno de esos? Al menos a mi ya casi no se me salen.

miércoles, 15 de julio de 2009

El caos

Hay personas en mi país que no se contentan con observar la degradación que poco a poco nos carcome a los dominicanos.

Siempre he creído que los medios (incluyendo hasta este humilde blog) tienen una gran responsabilidad como formadores de opinión y constructores de valores positivos, esos que tanto escasean entre nosotros. Pero muchos no lo saben o lo olvidan, y atienden mas a sus intereses personales o políticos que a los del país.

Por eso digo que algunos no se conforman con lo ya visto, sino que no paran de fomentar el caos y el desorden mediante la desinformacion o la distorsión de las cosas.

Todos los gobiernos que hemos tenido alguna pata han metido; y alguna medida desafortunada o equivocada han cometido, incluido el actual. Y todos por igual, alguna buena acción han tomado. Basado en este principio me es posible diferenciar con relativa facilidad las buenas cosas de las malas, las correctas de las incorrectas, y tener un balance final, positivo o negativo.

Si ese balance lo hiciera, sin embargo, atendiendo a mis intereses particulares o de mi grupo, resultaría que no encontraría nada bueno en el que no me gusta, y nada malo en el gobierno del partido de mi preferencia.

Todo lo anterior viene a cuento a raíz de las opiniones diversas vertidas en los medios en los últimos días a raíz del arresto de un general de la policía acusado de indisciplina por violar tal o cual ley o reglamento.

He leído el articulo escrito por el general aludido y que motivo su arresto, aunque no estoy enterado de las declaraciones que este mismo general ofreció a una emisora local y que motivaron una amonestación anterior. Poco importa el contenido de tal articulo y de tales declaraciones (solo se que ninguna tiene nada que ver con criticas al gobierno ni nada parecido, sino deliberaciones sobre las relaciones de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas).

Que conste aqui que no tengo ninguna referencia anterior sobre este oficial. Acabo de enterarme de su existencia y ahora se que tambien es un capacitado profesional de la comunicacion y articulista en algunos medios.

Lo que me parece muy claro es que si como se ha dicho hay una Ley que prohibe a los miembros de los cuerpos armados y de la P.N. hacer declaraciones de tipo deliberativas sin estar expresamente autorizadas, como es posible que aparezcan personas y medios defendiendo el "derecho constitucional" de este ciudadano, pero también oficial superior a expresarse libremente? Si fuera así, un dia de estos veríamos a un guardia o a un policía haciendo "cola" en un colegio electoral reclamando su derecho constitucional de elegir. O engancharse una gorra del partido de su predileccion, porque ese también es un derecho ciudadano. Y que diríamos si tal guardia o policía decidiera postularse a diputado?. No tiene esos derechos como ciudadano?. La respuesta es NO.

La Constitución dominicana establece que ningún militar puede votar, ni opinar ni engancharse a político, aun siendo ciudadano dominicano. Su condición lo limita en algunos aspectos, pero también le da privilegios y poderes de los cuales no disfruta el dominicano común, pese a ser también un ciudadano.

Un militar no tiene facultad deliberativa, segun nuestra Constitucion, lo cual significa que 'no puede considerar todos los puntos a favor y todos los puntos en contra de algo'. y resulta que la Policia Nacional esta organizada y funciona con una estructura y disciplina militares.

Tantos y tan insistentes han sido las defensas públicas a este oficial, y de lo arbitrario e ilegal de su arresto, que él mismo se las creyó y hasta llegó a constituir abogados para apoderar a la justicia ordinaria, en un acto adicional de indisciplina.

Creo que muchos se han acostumbrado tanto al desorden que hasta inconscientemente lo propician y lo estimulan. Aunque la explicación más simple (que siempre es la mejor)seria que la mezquindad está tocando limites.

Me parece benigno el arresto por 10 días por insubordinación o indisciplina y violación (reincidentes) de la Constitución, de una Ley y una orden expresa de su superior. Acaso no es eso lo que reclamamos a diario, con mucha razón, los dominicanos, el respeto a la Constitución y las leyes? (De nuevo palo si no bogas, y también si bogas).

Lo que pasa es que hay gente en este país que no se cansa de apostar al caos y el desorden.

sábado, 20 de junio de 2009

La mentira

"A Nixon lo hubiésemos nombrado presidente vitalicio por demostrar sus dotes de político ‘tiguere’."
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La costumbre de mentir ha sido considerada desde tiempos inmemoriales como defecto del carácter, sobre todo cuando nos referimos al hombre común en sus relaciones cotidianas, sean éstas familiares o sociales. No es lo mismo mentir a los hijos, a los padres, a la pareja, a los amigos o compañeros de trabajo, o a nuestros superiores, que hacerlo como herramienta de conquista, seducción o competencia en los negocios o en la política. Difícil es, sino imposible para un hombre ordinario, aceptar las mentiras de su mujer o de sus hijos. También difícil sino imposible es imaginar a un político que no lo haga o a un vendedor que no mienta sobre las bondades de su producto; o a un enamorado que no le pinte “pajaritos en el aire” a la mujer que pretende. Todos sabemos de estas mentiras y las aceptamos como “normales”, porque ¿quién no comprende al médico que en su lecho de muerte le dice a su paciente que “luce mejor” y que cree que va a comenzar a mejorar?

La tolerancia de las sociedades para aquellos que tienen el hábito de decir mentiras fuera de los contextos considerados aceptables o “normales”, con frecuencia de forma innecesaria, es variable. Para mucha gente de una sociedad como la de República Dominicana, constituida mayoritariamente por personas con escaso desarrollo educativo y limitada formación familiar, moral y social, el mentiroso, en especial si muestra habilidades y osadía para hacerlo, y algún grado de éxito, puede representar una forma de héroe y por tanto de modelo a seguir. El “tigueraje” dominicano es un buen ejemplo de estas habilidades desarrolladas como instrumento de subsistencia social y económica, y no son pocos los que ven al “tiguere” hasta con envidia por su anhelo de remedarlo. O como el “muelú”, aquel engendro nuestro que por su increíble talento para envolver a los demás en sus engaños (con sus grandes “muelas”, entendidas como capacidad de convencimiento) se ha ganado el prestigio de una cantidad extraordinariamente elevada de dominicanos, sobre todo en sus capas socialmente más bajas. La mentira puede tener por tanto en nuestro país, y en muchas naciones como la nuestra, una valoración social positiva, en contraposición con la verdad, que en este contexto pierde, de manera obligada, aprecio social.

Al parecer no pasa lo mismo en sociedades más desarrolladas (o sencillamente desarrolladas) que la nuestra.

En los Estados Unidos, para citar un ejemplo, más de un funcionario encumbrado ha perdido su puesto por la “simpleza” de haber mentido alguna vez sobre asuntos relacionados hasta con su vida privada. O de habérsele demostrado alguna forma de engaño o de defraudación de la confianza del electorado. Richard Nixon perdió la presidencia por haber mentido y engañado y Bill Clinton se salvó en tablitas por mentir sobre sus debilidades genitales. Probablemente fue la mentira sobre la amenaza que representaba para su país Saddan Hussein, más que la propia crisis económica, lo que sembró a G.W. Bush y a su gobierno en el profundo descrédito que le costaron el Poder al Partido Republicano y que permitieron, en un contexto político sin precedentes en esa nación, la llegada al Poder de Barack Obama.

Por estas diferencias en la valoración social de la mentira y la verdad que tienen países como la República Dominicana en comparación con otros desarrollados como los Estados Unidos es que vemos cómo muchos políticos aspirantes a posiciones importantes como la Presidencia de la República, por ejemplo, se adelantan a confesar, durante la campaña electoral, sus pecados de juventud, como fueron los casos de Clinton y Obama al relatar en entrevistas realizadas antes de la elección, sus debilidades juveniles en el consumo de mariguana u otras drogas. Esta confesión de la verdad les acreditaba respaldo ante los electores norteamericanos y al mismo tiempo se eliminaba la posibilidad de aparecer como mentirosos y poco creíbles si después esos antecedentes eran develados.

Muy distinto a lo que ocurriría en nuestro país, donde un Clinton sería masivamente votado en sucesivas elecciones como premio a su comportamiento como un “machazo”, “muelú”, y “tiguerazo”. A Nixon lo hubiésemos nombrado presidente vitalicio por demostrar sus dotes de político “tiguere”.

Esta inversión de valores que afecta a nuestros países atrasados también explica la incomprensión de muchos dominicanos ante los casos de los peloteros dominicanos sometidos o investigados por las autoridades norteamericanas por haber mentido sobre su consumo de esteroides. La sociedad norteamericana, paradigma en muchos renglones relativos al desarrollo, también lo es en el mantenimiento y defensa de muchos valores que nosotros no hemos sido capaces de imitar, lo cual no significa que sean santos, sobre todo en lo referente a sus intereses geopolíticos o capitalistas, ante los cuales con demasiada frecuencia se hacen los locos y practican una especie de tigueraje dominicano.

La familia tradicional norteamericana y europea conserva y defiende, sin embargo, valores tradicionales como son la verdad, la lealtad y la familia (lo cual tampoco es absoluto), y gobierno, políticos y medios de ese país, que por conveniencia no están en disposición de practicar estos valores, están conscientes de esa realidad y se esmeran en guardar las apariencias.

Con una simple puesta sobre rodillas, confesión de la verdad, un Padre Nuestro, dos Ave Marias y un par de golpes en el pecho, como han hecho algunos peloteros y el nadador Michael Phelps, el perdón está garantizado ante la tradicionalista sociedad norteamericana.

Es la diferencia entre la verdad y la mentira. Allá y aquí.

sábado, 6 de junio de 2009

¡Cuidado con el Tamiflú!

¿Por qué la mayor parte de los casos de pacientes con infección confirmada, la mayoría con enfermedad leve, ha ocurrido en personas consideradas ricas o de clase alta, incluyendo a los turistas chilenos y rusos, de acuerdo a informes periodísticos?
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Nuestro país enfrenta actualmente una alerta mundial y nacional ante el avance de la nueva enfermedad conocida como Influenza A/H1N1, surgida como una mutación o accidente genético a partir del virus de la influenza porcina, que en su inicio causó estragos en la población mejicana, hace ya un par de meses, debido probablemente al desconocimiento del virus y del del modo de prevenirla, identificarla y tratarla. Este argumento no me explica del todo, sin embargo, la alta mortalidad observada en México en las primeros días o semanas de la epidemia, sobre todo si observamos el comportamiento benigno de la enfermedad en otros países, incluido el nuestro. Es probable entonces que otras razones adicionales pudieran explicar mejor este comportamiento tan distinto.

El hecho es que finalmente la epidemia llegó a República Dominicana, como era de esperarse, para preocupación de muchos, gran temor y pánico en algunos y hasta satisfacción de otros.

El virus A/H1N1, debe su nombre al hecho de que pertenece al tipo A de la Influenza (de los tres tipos existentes: A, B y C) y a que en su envoltura ('envelope') aloja la Hemaglutinina 1 (H1) y la Neuraminidasa 1 (N1), proteínas que utiliza el virus para su diseminación y replicación en las células invadidas. Precisamente esta última proteína, la neuraminidasa, indispensable para la replicación viral, es el blanco de ataque de los antivirales disponibles (oseltamivir, zanamivir y peramivir) llamados inhibidores de la neuraminidasa.

La clasificación y la nomenclatura internacionales de los virus de la Influenza es sin embargo un poco más complicada, pues llevan un nombre que describe el tipo (A, B o C), el huésped de origen (aviar, porcino, etc), origen geográfico, número de cepa, y el año en que se aisló, agregándose finalmente los tipos de hemaglutina y neuraminidasa entre paréntesis. En el nombre de los tipos humanos no se señala el huésped de origen. Así, A/Hong Kong/03/68(H3N2) corresponde a un virus humano de influenza A, aislado en Hong Kong en el año 1968, cepa numero 3, hemaglutinina 3 y neuraminidasa 2. El llamado A/swine/Iowa/15/30(H1N1) corresponde a un virus de influenza A, porcino, aislado en Iowa, en 1930, cepa número 15, hemaglutinina 1, neuraminidasa 1.

Puesto que hasta el presente existen 15 subtipos de Hemaglutinina (H1-H15) y 9 subtipos de neuraminidasa (N1-N9), se dispone de 135 combinaciones posibles de H y N (Jawetz, 2007). Acorde con esta línea de razonamiento, nuestro nuevo virus podría llamarse A/swine/México /?/09(N1H1), faltándonos sólo el número de cepa para completar nuestra fórmula (por más que he buscado no he encontrado ese dato, si es que existe).

Observando los casos de gripe A/H1N1 confirmados en nuestro país, de nuevo nos llama la atención la benignidad de los síntomas, sugiriendo un comportamiento muy distinto al temido al inicio de la pandemia, lo cual sugiere o una muy baja virulencia del virus o una resistencia particular de la población dominicana. Baste recordar que los primeros casos fueron confirmados en extranjeros que vacacionaban en nuestro país, sin que hasta la fecha sepamos de ningún contacto dominicano con estos visitantes que haya resultado positivo para el virus, a pesar de las numerosas pruebas realizadas por las autoridades del país en estos dominicanos.

¿Por qué la mayor parte de los casos de pacientes con infección confirmada, la mayoría con enfermedad leve, ha ocurrido en personas consideradas ricas o de clase alta, incluyendo a los turistas chilenos y rusos, de acuerdo a informes periodísticos? Creo que probablemente hay en nuestro país millares de personas que han estado en contacto con el virus, en los que un test especifico daría positivo.

Nuestros hospitales siguen trabajando de forma normal, atendiendo a la misma cantidad de enfermos de siempre, muchos con las fiebres y síntomas catarrales y diarreas usuales para la época, y también muchos asustados, a excepción de la ciudad capital, donde el pánico inducido por los medios ha volcado a centenares en busca de la prueba y del medicamento antiviral ante el menor síntoma febril o de catarro, lo cual creo inevitable. Por todo esto creo más temible el dengue, la leptospirosis, la influenza estacional o las enfermedades diarreicas que periódicamente nos afectan. Para ellas no hay espacio en los medios, al menos hasta que esto pase.

También creo correcta e inteligente la medida de Sespas de permitir la comercialización del oseltamivir (Tamiflu), pues ciertamente ni las autoridades ni las instituciones de salud están en capacidad de soportar tal avalancha de ciudadanos en pánico buscando pruebas para el H1N1 y el medicamento a cualquier precio. Como dije, hay otras enfermedades por ahora olvidadas a las que tengo más temor que a la famosa nueva gripe, y hablo de temor en términos de población, de la mayoría. Pero más preocupante aún será el uso indiscriminado e irresponsable por parte de médicos y ciudadanos del medicamento oseltamivir o Tamiflú, el cual no es un simple zumo de zanahorias, como se ha comprobado en Japón, donde su uso masivo e indiscriminado desde los tiempos de la epidemia de gripe aviar, ha dejado al descubierto la ocurrencia de efectos secundarios graves sobre todo en niños y adolescentes.

No solo náuseas, vómitos, diarrea, dolor de cabeza o abdominal, erupciones y alergias puede ocasionar este medicamento. También se han observado hepatitis, anafilaxis, síndrome de Steven-Johnson, necrolisis epidérmica toxica, arritmias cardiacas y colitis hemorrágica.

Sin embargo, lo mas preocupante ha sido la ocurrencia de una serie de muertes en niños y adolescentes (por debajo de 19 anos) luego de alteraciones de conducta, alucinaciones, delirio, convulsiones y otras alteraciones tras la administración de la primera o segunda dosis oral de oseltamivir (Tamiflú). De acuerdo a los datos del Ministerio de Salud de Japón, ocurrieron 15 lesiones o muertes entre 2004 y 2007 en pacientes entre 10 y 19 años, ocurridas por saltos desde edificios u otras alturas tras la ingesta oral de Tamiflú. Otra investigación realizada en 2007 encontró que 128 personas habían sido reportadas con conductas anormales tras la ingesta del medicamento desde el 2001. De este grupo, 43 tenían menos de 10 años de edad, 57 entre 10 y 19 y 28 pacientes tenían 20 o más años.

En un articulo publicado en la versión digital de Japan Times, de fecha 20 de marzo del 2007 titulado “La tragedia gira en torno al Tamiflú” (“Tragedy swirls around Tamiflú”), se narra el caso de un joven japonés de 17 años previamente sano, jugador de baloncesto e hijo de un hombre de negocios, quien después de haber ingerido una tableta de Tamiflú prescrita por un médico tras el diagnostico de Gripe A por un cuadro de fiebre y malestar, unas 3 o 4 horas después salió de su cuarto descalzo y en pijamas, caminó por una colina y se lanzó en medio de la carretera cercana siendo atropellado por un camión y muerto en el acto. De acuerdo al periódico citando estadísticas del ministerio de salud, entre el 2000 y el 2006, 54 personas, incluyendo 16 niños, murieron después de tomar Tamiflú.

El Ministerio de Salud de Japón ordenó a la empresa distribuidora del medicamento en ese país, Chugai Pharmaceutical incluir en la literatura del medicamento “síntomas neuropsiquiatricos” tales como “trastornos de la conciencia, conducta anormal, delirio, alucinaciones, ilusiones y convulsiones” en la lista de efectos secundarios.

A medida que aumentaron las demandas de los pacientes afectados, el Dr. Shumpei Yokota, un medico pediatra de la Yokohama City University realizó una investigación en el otoño del 2006 encuestando a 2,800 médicos que trataron niños con gripe (“flu”). El estudio concluyó que las tasas de conducta anormal en niños con flu tratados con Tamiflú no fueron mayores que en aquellos que no tomaron el medicamento (11.9 vs 10.6%). Tiempo después, narra la citada publicación, salió a la luz pública que Chugai Pharmaceutical había pagado a la oficina del Dr. Yokota la suma de 10 millones de yenes (105,000 dólares), lo cual admitió el investigador, al asegurar que la subvención a la investigación aportada por Chugai no había alterado los resultados de su estudio. Tras el escándalo, el Dr. Rokuro Hama, jefe de la NOJIP con sede en Osaka, un grupo de vigilancia farmacológica, declaró que el estudio de Yokota mostraba serias fallas, puesto que no consideró en las encuestas los síntomas mostrados por los pacientes el primer día de la administración del Tamiflú. El Dr. Hama concluyó que haciendo esta corrección, el grupo que tomó Tamiflú mostraba un incremento 4 veces mayor en frecuencia de síntomas neurosiquiatricos que aquellos que no lo habían tomado.

En principio las autoridades norteamericanas a traves de sus agencias como la FDA se mostraron renuentes a aceptar la evidencia de los casos de Japon, y alegaron que esos sintomas neurosiquiatricos eran parte de la evolucion natural de la influenza (y todavia lo dicen), lo cual a mi juicio no tiene sentido. Si la influenza tradicionalmente (no la H1N1) ataca y afecta mas a los extremos de la vida (infantes y ancianos), como es que estos sintomas graves afectan mas a adolescentes?

Al día de hoy, los casos de síntomas neurosiquiatricos que inducen a lesiones graves y a la muerte que se han observado en Japón, donde se dice que unos 35 millones de ciudadanos han ingerido el Tamiflú, obligaron a la Food and Drug Administration (FDA) de los E.U. a exigir a Hoffman-La Roche, fabricante suizo del Tamiflú, a incluir en la literatura del producto advertencias sobre estos serios efectos secundarios.

Mas recientemente la misma FDA declara en un documento que a la fecha no se puede negar la ocurrencia de tales efectos y que los mismos podrían ir en aumento a medida que se masifica el consumo del medicamento en los Estados Unidos y el resto de occidente.

A la vista de estas evidencias, se hace necesario advertir a nuestra población general y a toda la comunidad medica sobre los peligros del uso indiscriminado del antiviral oseltamivir, el cual amenaza con ponerse de moda entre los dominicanos.

El oseltamivir es un medicamento valioso, indispensable en casos de pacientes afectados por la gripe A/H1N1, sobre todo cuando se usa en las primeras 40 horas del inicio de los síntomas y para la prevención en sus contactos.

Pero no es un antigripal, no es inocuo ni está hecho de zanahorias y berro.

jueves, 7 de mayo de 2009

Reconsiderando el Sida

"Das entscheidende ist niemals auf zu horen fragen zu stellen"
("La clave está en no dejar nunca de preguntar")

Albert Einstein
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He aquí un interesante documental que resume muchas de las interrogantes de parte de la comunidad científica, incluidos 3 premios Nobel, sobre las causas del Sida. No creo todo lo que se dice aquí, como tampoco lo rechazo. Simplemente me hace dudar y compartir con los lectores varias preguntas:

1- Es cierto que el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) jamás ha podido ser aislado en los pacientes infectados?

2- Es cierto, como asegura el Dr. Peter Duesberg, famoso retrovirólogo alemán descubridor del virus del cancer, que no existe una sola referencia científica que avale la afirmación de que el VIH es la causa del Sida?

3- Es cierto, como asegura y admite en este documental el científico francés Luc Montagnier del Instituto Pasteur (descubridor del VIH en 1983), de que se han barajado otras posibles causas para explicar el Sida, como son los micoplasmas, y que en una entrevista publicada en 1997 dijo "que él no había aislado ningún virus ni establecido relación alguna con el Sida"?

4- Es correcta la afirmación de que la prueba para detectar la presencia de anticuerpos (no el VIH) mediante la técnica de Western Blot, es muy inespecifica, con altos falsos positivos y que sus resultados varían de positivo a negativo según los parámetros que se utilicen, diferentes de un país a otro?

5- Es verdad que esta prueba que se utiliza mundialmente como confirmatoria de la infección, después de la llamada Elisa, no tiene valor diagnóstico porque como admite el propio Dr. Montagner en el documental, la alta prevalencia de infecciones como la TB, la lepra, malaria y muchas otras abundantes en países pobres como los de África central y en el nuestro son precisamente la causa de reacciones cruzadas y falsos positivos, lo que explica que en Africa central la prevalencia de seropositovos sea de 50% y que por esta misma razón la prueba no se utiliza en el Reino Unido, por inestable?

6- Será cierto lo que afirma el Dr. Kary Mullis, premio Nobel de química en 1993 por inventar la prueba PCR que actualmente se utiliza para medir la "carga viral" en los pacientes infectados, de que él mismo ha advertido desde el principio que la prueba que él mismo creó no sirve para estos fines y que hubiera renunciado al Nobel de haber sabido el uso que se le daría y que sin embargo sigue dándosele?

7- Por otra parte, me pregunto por último, si no habrá una legión de médicos que practican la llamada "medicina alternativa" apoyando a ultranza estas posiciones disidentes para pescar en río revuelto?

Es bueno recalcar que ninguno de los científicos que aparecen en este documental niega la existencia del Sida. Solo ponen en duda sus causas. Cuestionan al VIH porque como retrovirus, dice el retrovirologo Duesberg, es de baja patogenicidad y hasta inocuo. Claro que hay los radicales que hasta niegan el sida y el propio VIH. Pero como nadie ha demostrado que los científicos que aparecen en este video están locos o dementes (ya llegan casi al centenar los disidentes), tengo que tomar muy en cuenta sus planteamientos.

En vez de descalificarlos o tacharlos de "inconscientes" por oponerse a la versión oficial, deberíase aceptar su propuesta: que un comité de expertos, independiente, revise toda la información biológica, clínica y epidemiologica a favor y en contra, y exponga sus conclusiones. Parece justo, a menos que alguien (o "álguienes") tema caer desde lo más alto del cielo.

Mientras tanto yo, como "chivito jarto de jobo" que tiene varios días dándole mente a este asunto, nada masoquista para estar requetepensando y sufriendo solo, aquí les dejo este regalito, para que suframos juntos (puro sadismo).

Eso si, a seguir cuidándonos de esa terrible enfermedad, que sin importar el resultado de los debates (si es que algún día los conocemos), produce la muerte en condiciones muy deplorables y peor que todo, sumerge a la victima en el más sombrío descrédito.


Sida: La duda(duracion: 50 minutos)